Francia, 1950, Después de la II
Guerra Mundial. Jean Rédélé se gana la vida como mecánico de autos en la ciudad
francesa de Dieppe, en el departamento de Sena marítimo, frente a la costa del
canal de la Mancha.
Y como buen amante de la mecánica
es también un apasionado de la velocidad y las carreras de autos.
La preparación de las máquinas de
Rédélé escalo rápidamente. De modificaciones menores, dio inicio un
círculo virtuoso que se corona en 1955, cuando basado en un Renault 4CV,
la resultante de la preparación de Rédélé, llego a un punto en el que
más que modificación, se dio origen a un automóvil completamente nuevo (Alpine
A106), el cual compartía con el Renault, únicamente componentes
mayores como el tren motriz, transmisión y suspensión entre otros.
La diferencia entre el vehículo
resultante de los trabajos de Rédélé y el Renault base (4CV),
era abismal, ya que el auto resultante portaba una carrocería completamente
diferente. Diseñada por Giovanni Michelotti y realizada en fibra de
vidrio, el auto era pequeño, ligero y maniobrable. A tal punto que, con
apenas 43 CV, tenía una velocidad máxima de 153 km/h.
Había nacido el primer automóvil Alpine,
cuyo nombre deriva precisamente del objetivo de los autos para desempeñarse de
manera notable en trayectos alpinos, sinuosos, estrechos y complicados.
Vaya fortuna la de Rédélé,
pero ahora demos un salto imaginario en el tiempo.
Es por lo anterior que,
dependiendo del país, ya sea, España, Argentina o México, por citar algunos
ejemplos, la fabricación de los Alpine se otorgaba bajo licencia a
diferentes empresas.
El Alpine A110
Un automóvil pequeño, muy
pequeño. Con todas las características de un deportivo, pero a escala. Con
formas altamente aerodinámicas, en tiempos en los que ese concepto estaba
reservado únicamente para naves aéreas, centro de gravedad bajo, motor central
trasero, motores capaces de alcanzar altas revoluciones y cajas de relaciones
cortas.
¿Te suena conocido?
¡Claro! La inspiración corrió por cuenta de Colin Chapman y Lotus. Pero si tomamos en cuenta que por aquellos años Lotus comercializaba el Seven (En forma de kit) y el Lotus Elite Type 14, habría que darle el crédito a Alpine de haber diseñado un mejor y más bello auto siguiendo la receta que aun hoy, autos deportivos de todas latitudes quieren presumir como novedosas, pero que el Alpine A110 propuso de manera tan espontánea y natural, que resultó magistral.
¿Por qué habría que repasar al Alpine A110?
Toma en consideración lo
siguiente: El Alpine A110 estaba basado sobre la plataforma del Renault
8, que es uno de los sedanes de tres volúmenes de Renault mas
cuadrados y rígidos de la historia.
Si por otra parte, consideras que
el primer modelo del A110 se lanzó en 1961, estamos hablando que la
fauna automotriz americana de esos años estaba conformada por masivos sedanes y
en Europa pululaban infinidad de pequeños sedanes de formas tan estilizadas
como una caja de cartón, al estilo del Renault 8.
Y como ya lo mencionamos antes,
el responsable detrás del diseño de este y otros Alpine fue Giovanni
Michelotti, uno de los nombres de diseñadores automotrices más prolíficos y
probablemente menos mencionados.
Michelotti (1921-1980) nacio
en Turin, Italia. Y como era común en su época, trabajó para varios
carroceros. Para Ferrari diseñó modelos de la vieja escuela, hasta
ediciones especiales del 365 GTB/4. Participó en las etapas tempranas de
diseño del BMW 2002 entre otros muchos proyectos que por temporalidad no
se mencionan frecuentemente, pero que, desde nuestro punto de vista, alcanzó su
zenit con los modelos de Alpine, específicamente el A110.
¿Por qué nos gusta tanto el A110?
Hablemos del 1600S. Es un
auto pequeño: 4.03m de largo, 1.503m de ancho y 1.13m de alto, con un peso de
apenas 620 kg. Carrocería de fibra de vidrio. Con un motor de 1,565 cc,
transmisiones de 4 y 5 velocidades, y que era capaz de alcanzar una velocidad
tope de 210 km/hr.
Si haces las respectivas
ecuaciones mentales te darás cuenta que, 210 km/hr, en un auto tan pequeño, sin
control de tracción, ABS, dirección progresiva, u otra asistencia electrónica
moderna, acomodado muy incómodamente en un asiento pequeño y muy cerca del
suelo, con una caja de dirección con un radio de giro muy reducido, y la noción
de que no hay bolsas de aire o carrocería colapsable, se siente como estar a
punto de romper la barrera del sonido. El vértigo de la velocidad se incrementa
exponencialmente. La sensación es la de estar montado en el Go-Kart más potente
del mundo.
¡Si señor! Manejar a fondo un A110
no solo requería de habilidad, sino también de cantidades masivas
de valor, ya que este pequeño bólido francés es una espectacular máquina de la
vieja escuela, envuelta en una hermosa carrocería.
El diseño del Alpine A110.
Al frente, nunca ha habido,
y probablemente no exista un vehículo de serie que haya acomodado de manera
magistral las luces requeridas para los rallies. Detrás de ellos, la carrocería
asciende suavemente para llegar ya horizontal a la base del parabrisas, en
conjunto con los salpicaderos.
Contrario a otros
deportivos, el frente del A110 no es atemorizante, es elegante.
El perfil también es
elegante. La elegancia que parte de la sencillez. Solo los relieves que simulan
el resaque de una entrada de aire inexistente por debajo de la ventanilla
lateral trasera, adornan el perfil.
Si no supieras que se trata
de un automóvil con el motor longitudinal trasero, podrías incluso suponer que
el motor esta ubicado adelante. Las dimensiones del pequeño auto son muy
congruentes.
Sobre los costados, dos
pequeñas protuberancias delatan a las tomas de aire. Detrás, en medio de la
sencillez el único rasgo genético que le une al Renault 8 son las
lámparas traseras.
¿Por que es tan bueno el
diseño? Al ser un auto tan pequeño, las superficies exteriores se reducen dramáticamente.
La carrocería esta diseñada para romper el viento y en superficies tan pequeñas,
en las que no hay lugar para relieves, volúmenes o costillas innecesarias, las
soluciones estéticas del A110 son tan simples y elegantes, como
sorprendentes y efectivas.
Pero el tiempo pasa rápido y
aunque el A110 ha cumplido a cabalidad con su misión y Alpine a
adquirido protagonismo dentro de Renault, liderando la división deportiva,
llegando incluso a ser en la actualidad el nombre de la escudería de Formula
1, rivales naturales del A110 como el Porsche 718 se ha
mantenido constantemente actualizado, y nuevos actores en el nicho como McLaren
Artura o Lotus Emira han hecho estas marcas mas accesibles que
nunca, con la misma premisa que el Alpine. Autos agiles y poderosos.
No podemos olvidar que el A110
se presentó en 2017 y ha estado a la venta desde el 2018, con lo que ya cumpliría
un ciclo de vida de 5 años en el que ha tenido diversas versiones, ediciones
especiales, y up-grades mecánicos, pero ni un solo lavado de cara. Porque además,
¿Que tanto podrías alterar la imagen del actual vehículo sin que dejara de ser
un homenaje al original?
¿Llegara a la producción?
Si Renault y Alpine quieren mantener vigente y rentable a la marca, No solo puede: ¡Debe!
Ya existe incluso una
sociedad comercial con Michelin para producir los neumáticos del 290, por
lo que no nos parece nada lejano un campeonato con estos modelos patrocinados
por Renault y Alpine y que además promueva una versión de alto
rendimiento del nuevo 5 que de batalla a los eléctricos de VW u Opel.
Renault tiene por su parte, suficientes clientes con su gama en Europa, para darse el
lujo de dejar las versiones de alto desempeño del próximo icono francés al Alpine.
Y de esta manera el legado de Jean Rédélé y su relación con Renault,
nos seguirá haciendo soñar con nuestro próximo Tour de Force en los Alpes
Franceses montados, ¡claro esta! En un Alpine.
Créditos.
Imágenes:
RM Sotheby’s
Lothar
Spurzem - Own work, CC BY-SA 2.0 de, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19898478
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