El Nissan Z es el último
deportivo con vida en el portafolio del fabricante japonés que, desde la salida
de Carlos Ghosn, había estado asfixiándose bajo el mando de directivos con un
orgullo japonés malentendido y una política corporativa tóxica. Esta situación,
aunada a transmisiones reconocidas por su cuestionable fiabilidad (como las
unidades CVT en su gama comercial), comprometió seriamente la rentabilidad de
una marca que debería ser un gigante global.
Con la llegada de Iván Espinosa, Nissan parece haber comprendido que su negocio consiste en vender autos y que estos deben ser, primero, confiables y, segundo, del gusto del cliente.
Una muestra de este cambio fue el Nissan Z; sin embargo, desde la presentación de su última generación (RZ34), el resultado fue, por decirlo de alguna manera, menos de lo que esperaríamos de la firma de Yokohama.
El Nissan 370Z (Z34) llevó la
anterior generación del deportivo personal al límite de sus capacidades. Aun
cuando inicialmente fue una propuesta estética más global y menos nipona que
gozó de buena aceptación, un ciclo de vida de casi trece años es un lapso que
ningún producto automotriz puede soportar en la era actual.
Nissan sabía que, incluso en
medio de la tormenta interna, debía renovar urgentemente su deportivo
emblemático. Tras una compleja labor de mercadotecnia y estudio de mercado, el
nuevo Nissan Z debutó en 2021, pero dejó una persistente sensación de decepción.
La impresión general fue que Nissan había aplicado un downgrade a un
vehículo que debería fungir como su "auto de halo".
El vehículo emplea la plataforma Nissan FM (Front Midships), caracterizada por montar el bloque en posición
central-delantera para optimizar el reparto de pesos. Es una elección lógica
para un deportivo japonés, pero el inconveniente radica en que la base
estructural no es inédita; es una evolución de la plataforma utilizada por
primera vez en el Infiniti G35 a principios del año 2000. Se trata de una
arquitectura altamente modificada, pero no completamente nueva.
Pero lo que más causó desasosiego
fue que el público esperaba una estética revolucionaria y se presentó un modelo
que pretendía reinterpretar claves de diseño de generaciones pasadas. El
resultado fue un auto que no logró ser completamente nuevo por intentar ser
retro, ni completamente retro por pretender mantenerse actualizado.
Cuando aparecieron las primeras imágenes de los prototipos, la crítica señaló que el frontal era dolorosamente simple: un gran orificio cuadrado con una parrilla de formas rígidas para un auto que debería proyectar dinamismo.
El recorte de costos era evidente; Nissan no había creado un modelo desde cero, sino una actualización profunda. La falta
de recursos también se manifestó en el interior, mezclando la arquitectura del
modelo saliente con una nueva disposición de elementos en un intento
desesperado por lucir contemporáneo.
No obstante, bajo la nueva
dirección, Nissan está corrigiendo gradualmente sus errores y con el Z han
comenzado por la proa. El nuevo frente, que tomó como campo experimental
ediciones especiales como el Fairlady Z Customized Proto e incluso el Z
NISMO, presenta una parrilla menos chata y austera. Ahora, con una fascia
más puntiaguda en el centro y mejor integrada en los costados, proyecta hacia
adelante el alojamiento de las ópticas —una clara reminiscencia del 240Z
original (S30)—. Con un spoiler inferior más elegante, el Z puede
recuperar merecidamente la designación Fairlady.
En el frontal porta ahora el
emblema "Z", reservando el logotipo de Nissan exclusivamente para la
parte trasera. Las ruedas en acabado negro, pero ahora con anillo y detalles en
terminado diamante, otorgan nueva vitalidad al perfil lateral y armonizan con
la moldura superior de las ventanillas que, según Nissan, evoca la silueta de
una katana.
Bajo el capó, el Z mantiene el motor V6 de 3.0 litros biturbo (VR30DDTT) que entrega 400 hp y 350 lb-pie de torque, acoplado a una transmisión manual de 6 velocidades con SynchroRev Match o una automática de 9 marchas.

A pesar de que esta actualización
estética será bien recibida por quienes busquen una alternativa a otros coupés
deportivos, el interior sigue sin estar a la altura de lo que ofrecen incluso
algunos sedanes compactos modernos, manteniéndose como la gran asignatura
pendiente para Nissan.
Créditos:
Imágenes: Nissan ®
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