La marca que nos trajo el Veyron y el Chiron, ha
vuelto a la carga con su última creación: el Bugatti Tourbillon.
Mate Rimac, CEO de Bugatti, nos revela que el desarrollo del Tourbillon fue guiado por los 115 años de historia de la marca y las palabras del mismísimo Ettore Bugatti. ¿Sus mantras? “Si es comparable, ya no es Bugatti” y “nada es demasiado hermoso”.
Es cierto que los Bugatti de los últimos
años no solo son bellos; ¡Son abrumadores! Todo concepto volcado sobre los
Bugatti, está llevado a su máxima expresión, a sus últimas consecuencias, al
exceso.
Desde la cantidad de cilindros de
sus motores, los materiales utilizados en su construcción, el diseño, los
colores, la configuración y ¿Cómo no? También el precio. Todo en ellos es
excesivo, irreal, inalcanzable.
Para llegar a este auto, el
equipo de diseño de Bugatti se inspiró en iconos legendarios como el Bugatti Type 57SC Atlantic, considerado el auto más hermoso del mundo (Bueno, eso
depende de a quien le preguntes. Lo mismo han dicho del Jaguar F-Type o del Lamborghini
Miura); el Type 35, el auto de carreras más exitoso de todos los tiempos; y el
Type 41 Royale, un lujoso monstruo de la carretera. Belleza, rendimiento y lujo
son los pilares que sustentan este nuevo hiperdeportivo. Y, como si fuera poco,
el Tourbillon no es solo para el presente o el futuro, sino “Pour l’éternité”,
para la eternidad.
El diseño
Si hubiese que clasificar el diseño
de los Bugatti de los últimos tiempos, incluyendo al Tourbillon, diríamos que
es una obra del renacimiento automotriz, que igual que el renacimiento histórico
en Francia, busca inspiración, equilibrio, simetría, proporción y armonía en
sus líneas, con resultados atemporales.
Comparado con otros autos, podría
parecer exagerado, pero entendamos que Bugatti busca el lujo y la exclusividad
para sus pasajeros, un espacio ajeno a la contaminación visual y auditiva,
incluso cuando viajas a más de 400 km/hr.
Primero que nada debemos señalar
que la arquitectura del Tourbillion es nueva. No es un Chiron remodelado, es,
en todos sentidos, un auto completamente nuevo.
Bugatti reinterpreto los cuatro
elementos de diseño inspirados en la historia de Bugatti: la parrilla de
herradura, la línea Bugatti, la cresta central y la división de colores.
A golpe de vista podría parecer
que no hay mucha diferencia contra el Chiron pero no es así. Incluso cuando la
parrilla de herradura es una limitante estética enorme, el auto tiene una resolución
visual que toma los elementos del Chiron, los actualiza y refina, otorgándole al
Tourbillion una apariencia mas agresiva y teatral, que hace parecer al Chiron rígido.
Nunca nos ha gustado la parrilla Bugatti, pero el conjunto del frente te hace
olvidar que está allí.
El perfil es inconfundiblemente
Bugatti. Y la diferencia está en la concepción de la elipse que corre del
estribo hasta el poste C para volcarse sobre si misma y retornar a la parte
superior del poste A. Este componente que le restaba dinamismo al Chiron, fue
arreglado haciendo que la línea del estribo se eleve gradualmente desde la mitad
de la puerta hasta la tapa del tanque de gasolina donde sigue la pequeña circunferencia
de esta y se vuelca hacia adelante. Este pequeñísimo detalle cambia completamente
el perfil. Y de una vista lateral poco dinámico como el del Chiron, el
Tourbillion adopta un dinamismo únicamente visto en La Voiture Noire. Sus
costados cobran protagonismo y le dan un músculo y agresividad anteriormente perdida.
En la parte superior corre la
cresta desde el baúl delantero, le complementa el limpiabrisas, continúa por
encima del habitáculo de pasajeros, divide la ventanilla trasera y la tapa del
motor, y desde atrás, montan la luz de freno elevada.
La vista trasera es la mas agresiva
de un Bugatti. Sus luces traseras y su reflejo inferior evocan el símbolo del
infinito, recordándonos el concepto de eternidad del vehículo. El enorme
difusor trasero, está más cercano al de un McLaren P1 o al de un Lamborghini. Y
las enormes ruedas traseras superan el ancho total, dando una imagen trasera
brutal.
Interiores
Después de 20 años de nombrar sus modelos como homenaje a pilotos de competencias históricos de Bugatti, este auto ha roto la tradición. El nombre de Tourbillion es tomado de una invención relojera de Abraham Louis Breguet nacido en Suiza y que vivía en Francia en 1801.
Este relojero invento un mecanismo que ayuda a contrarrestar los efectos
de la gravedad en un reloj para garantizar una medición del tiempo más
consistente. Y más de 200 años después, sigue siendo venerado como la cima de
la relojería, de allí que el tablero del Tourbillion tenga más parecido con cronógrafos
que con un clúster de instrumentos tradicional.
El resto de los interiores del
auto son igualmente abrumadores que su exterior; Colores y materiales poco
comunes, con disposiciones y destellos únicamente comparables a las de un
Pagani, pero en el caso del Bugatti, con un poco de contención estética.
Poder
El Tourbillion dejará atrás la mítica
W16. Pero antes de que las lagrimas corran por tus mejillas, déjanos decirte
que el auto montará un nuevo y mas eficiente V16 de 8.3L na-tu-ral-men-te aspirada,
que pesa tan solo 252 kg y que ha sido construida con la colaboración de
Cosworth, acoplada a dos motores eléctricos en el eje delantero y uno mas para
el eje trasero produciendo la escandalosa potencia de 1,800 hp (1,000 hp del
motor de combustión interna y 800 hp de los motores eléctricos)
¿Nos gusta?
Hay algunas creaciones en las que
el gusto es irrelevante. Los pocos Tourbillion que se fabriquen (Producción
limitada a solo 250 autos) seguirán descansando en el garaje de algún jeque árabe
con menos kilometraje que aquella novia que tuviste en la secundaria cuando
nosotros ya no existamos.
Pero no podemos dejar de
reconocer que Bugatti se ha superado a sí misma. Además aun tienes tiempo de
ahorrar ya que estará disponible en 2026 con un precio inicial de “tan solo”
3.8 millones de euros cada uno.
Créditos:
Fuente & Imágenes: Bugatti ®
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