Con la explosión demográfica de
la década de los 60 en estados unidos, las familias requirieron autos cada vez más
accesibles. Por otra parte, la llegada de los primeros autos importados,
subcompactos y de bajo precio, obligó a los fabricantes estadounidenses a responder.
Desde su lanzamiento en 1964, el Malibu fue el auto de Chevrolet que debía responder a las nuevas necesidades del mercado.
Un automóvil que no sería demasiado grande, demasiado equipado, demasiado caro, y por tanto tampoco sería demasiado atractivo. Incluso desde su nombre, poco inspirador, el Malibu fue siempre un sedán familiar con muy pocos argumentos atractivos. De hecho, en sus inicios, ni siquiera era un modelo, el Malibu era apenas una subserie de equipamiento alto del aún más austero Chevelle.
La primera generación fue particularmente gris. No había realmente un detalle visual que lo distinguiera. El fabricante parecía querer mantener este auto con un perfil bajo, tan bajo como su precio al público para no robar protagonismo a productos superiores. Nunca fue ni será un clásico valioso.
En el 68 el Malibu evoluciono y fue
uno de esos casos accidentales en los que un auto de gama media tuvo modelos
aceptables y populares. El Sport Roof del 70 se hizo muy popular por su talla
compacta, motores poderosos y equipamiento aceptable para un auto de su época.
El coupé fue, y es incluso
considerado hoy, por los fans de Chevy, como un deportivo.
De 1973 a 1977, como la mayoría de los autos americanos, el poco encanto del Malibu se perdió bajo enormes paneles de lámina y techos forrados de plástico. Estos mastodontes representaron una de las eras más decadentes de la industria automotriz americana.
No importaba el
refinamiento en la conducción, ni la economía de combustible, los plásticos en
la tapicería y los cromos en la parrilla eran sinónimo de lujo, un mal que aún
hoy no se ha podido extirpar totalmente de la industria. Ninguna variable de
estos Malibu es memorable, clásica o aceptable. Es simplemente basura.
En 1978 el nameplate del Chevelle
paso a mejor vida y fue substituido definitivamente por el Malibu Mk IV.
Unos excesos se eliminaron, pero
para mercados emergentes, incluso con la reducción de dimensiones, el Malibu no
era un sedán pequeño o económico. Tampoco fue particularmente atractivo, pero
la confiabilidad mecánica era su mejor argumento, tanto así que se popularizó
como auto patrulla en algunos países.
En 1982 el Malibu dejó de
producirse y para 1983, su lugar en el portafolio de productos de Chevrolet
seria ocupado por el Citation, un liftback de 4 puertas, tracción delantera y
motor de 4 cilindros, que no se decidía entre ser un auto o una vagoneta, con
la estética del Malibu anterior pero tallas y motores reducidos que no
convencieron nunca al cliente de Chevrolet. También existieron versiones de 3 puertas como el X11 y versión sedan del mismo auto. Todos muy poco aceptados.
GM tardaría 14 años en decidirse
a sacarlo de la tumba y presentar la quinta generación del Malibu, el cual
regresó a las salas de exhibición de Chevrolet como el primer Malibu de la era
moderna; Un sedán mal logrado que debía competir contra otro adefesio de la
época; el Ford Taurus.
Pero mientras el Taurus era un
auto con aspiraciones futuristas, el Malibu reflejaba ya la decadencia de
productos por la que atravesaba la vieja General Motors; Un auto caro, con
interiores genéricos de plástico, tracción delantera, motores de 4 y 6
cilindros y precios elevados. Los más felices con este modelo fueron los Honda
Accord y Toyota Camry, que se reían de la mala calidad del sedán de Chevrolet.
Igual que las generaciones anteriores, nunca brilló en ningún apartado, pero le
ayudaba a la vieja GM a maquillar sus cifras de ventas al vender por debajo de
coste altas cantidades de estas latas a flotillas.
En el 2005 y compartiendo
plataforma con el Opel Vectra, se lanzó una de las peores generaciones del
Malibu.
Mientras el Vectra era un auto
atractivo y bien diseñado, con amplio equipamiento e imagen elegante, desempeño
europeo, maniobrabilidad alemana y calidad Opel, el Malibu se regodeaba en su
fealdad, en sus terminados austeros y poca calidad mecánica.
Problemas en el motor y dirección
fueron constantes en este modelo. Sus interiores grises eran de mal gusto,
carentes de ergonomía, tecnología y plagados de plásticos rígidos. Por fuera,
la integración estética en el frente y la parte trasera de la división
horizontal de Chevrolet, era pésima. El auto era una serie de malas decisiones
unidas. El Malibu Maxx de esa generación debe haber sido un de los autos mas
feos de GM solo después del Pontiac Aztek.
Los reclamos por garantías de
dueños de Malibu’s de esta generación eran numerosas y constantes. Gracias a
este auto, muchos clientes fieles a Chevrolet abandonaron la marca y se sumaron
a clientes de Honda, Toyota, Nissan y VW.
Apenas tres años después, GM
intento reaccionar al golpe mercadológico del Malibu anterior y en 2008 el
Malibu fue sustituido por un auto más digno. Utilizando la plataforma Épsilon
II, utilizada en todos los Opel, Holden y Buick de talla mediana de la época, el
Malibu del 2008 dignifico un poco la mala imagen dejada por su predecesor.
El nuevo Malibu era un auto más
largo, con mayor espacio de cajuela, con interiores de mejor calidad y por
primera vez, como opción, un motor de 4 cilindros de 2.0L turbo.
Lamentablemente el daño estaba
hecho. La mala fama del Malibu pre quiebra de GM, fue tan amplia, que incluso
los clientes más fieles no volvieron a considerar adquirir un Malibu ni siquiera
por error.
Chevrolet sabía que debía mejorar
la imagen. Ingenuamente, en lugar de utilizar un nameplate nuevo para un sedán
juvenil y refrescar su imagen, insistieron en utilizar el dañado nombre del
Malibu.
En el 2013, con competencia muy
fuerte en el segmento, Chevrolet presento un Malibu más grande, con un espacio
interior más amplio, mejor calidad de materiales tanto por fuera, como por
dentro.
Este fue el último Malibu que ofreció
un motor de 6 cilindros y también fue la primera que presentó una versión híbrida.
Pero el Malibu y su prestigio dañado afectaron las ventas porque el precio no correspondía
al prestigio del auto.
Fue muy atractivo y equipado, pero era un Malibu, y el cliente los percibía como autos malos de compañía de renta de autos. La evidencia de lo dicho es que hoy quedan pocos de estos autos en buen estado en las calles.
La última generación del Malibu fue presentada en el 2016. El auto utilizó una plataforma actualizada, La E2xx. Esta última evolución presentó un auto grande, con un frente que sigue la tendencia estética de la época.
Sus líneas fueron refinadas en el
exterior e interior.
Este auto ha sido sin duda el mejor
automóvil en portar el emblema del Malibu y es, no sabemos si afortunada o lamentablemente,
la última.
Está demás decir que el nameplate
de Malibu no pudo sobrevivir su pasado gris y la mala calidad de la cual
algunas generaciones fueron presas.
A pesar de haber sido uno de los
nombres más longevos en el catálogo de Chevrolet, fue el poco cariño que la
marca puso en el sedán, lo que permitió que los competidores japoneses y
europeos conquistaran ese nicho, y el Malibu se distinguiera únicamente como un
auto de flotas.
Salvo sus últimas dos
generaciones, habrá poco que recordar de este auto que fue siempre el ejemplo
perfecto de mediocridad y falta de personalidad. Un auto que por tratar de ser
accesible, terminaba por ser barato, corriente y poco confiable.
Descanse en paz el Chevrolet
Malibu.
Créditos:
Imágenes:
Autotrader
Lexus enthusiast
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