Imagina esto: estás en un auto
que se conduce solo, mientras tú disfrutas del paisaje, lees un libro o buscas
tu canción favorita en Spotify. Parece sacado de una película de ciencia
ficción, ¿no? Pues en el Reino Unido, esa escena podría ser una realidad tan
pronto como 2026, gracias al reciente Automated Vehicles Act (AV Act).
Pero hay un pequeño detalle: no todos los británicos están tan emocionados con
la idea de soltar el volante.
Según un estudio realizado por HPI, especialistas en valuación y chequeo vehicular, el 57% de los conductores británicos siente que perder el control de su auto es más aterrador que una película B de terror. Y no los culpamos, porque si algo nos enseñó la vida es que confiar en la tecnología es fácil... hasta que el Wi-Fi decide tomarse un descanso.
¿Quiénes desconfían más?
El dato curioso aquí es que las
mujeres parecen preocuparse un poco más por este tema (60%) que los hombres
(55%).
¿Será porque ellas son más
realistas sobre la importancia de saber quién manda? En todo caso, esta
sensación de "soltar el control" parece ser el mayor obstáculo para
aceptar esta tecnología futurista.
¿Está lista la tecnología para
competir con el temperamento humano?
No todo se trata de tecnología.
Muchos conductores están más preocupados por el comportamiento de los demás en
la carretera (49%). Y, sinceramente, ¿quién no lo estaría? Si ya es difícil
lidiar con conductores distraídos o imprudentes, ahora imagina una autopista
llena de autos autónomos tratando de entender las maniobras humanas. Añade a
esto el temor a accidentes (41%) y lo que los británicos califican como “las
terribles condiciones de las carreteras” (37.5%), y el panorama comienza a
parecer un videojuego de carreras... pero en modo difícil.
Tecnología ¿Accesible?
Los autos autónomos prometen altas
cargas tecnológicas, pero para muchos conductores (34%) el verdadero problema
reside en el precio de estos autos. Y no es para menos, porque si algo hemos
aprendido es que la innovación no suele ser barata. Además, a un 20% le
preocupa no poder manejar "a su manera". Y esto último forma parte intrínseca
de la cultura automotriz que nos educó para percibir a los automóviles como una
extensión de nuestra propia persona. Para ciertas generaciones, el acto de
manejar un auto era incluso un periodo de relajación, aun bajo las mas severas
condiciones de tráfico. Arrebatar esta percepción de una gran parte de
conductores, podría significar retirar un valor cultural del acto de conducir,
perder el control sobre las maquinas, depender de una inteligencia que residiría
en una computadora en algún lugar bajo el capó del auto, aceptar que una
maquina tiene ahora el control sobre tu persona y destino.
Los jóvenes (18-26 años) parecen ser los más abiertos a dejar que un robot se encargue del volante. Su confianza en esta tecnología es dos veces y media mayor que la de los mayores de 55 años. Tal vez porque, para los millennials y centennials, confiar en algoritmos no es nada nuevo; ya lo hacen cuando es un cálculo matemático de una computadora la que decide por ellos qué música escuchar, que serie ver, que articulo comprar o qué pedir para cenar.
Entre el escepticismo y la emoción
El consultor de HPI, Matt
Freeman, es optimista: “Los autos completamente autónomos representan el avance
más importante en décadas para el sector automotriz. Y la confianza en esta
tecnología está creciendo, en parte gracias al uso habitual de sistemas semiautónomos
como el frenado automático o el control de carril”.
Desde nuestro punto de vista,
estos sistemas requieren, primero de una cuidadosa planeación de las
vialidades, uso y señalización, además, claro está de que el estado de los
caminos debería ser casi perfecto. Por otra parte, la cultura vial es, en
muchos lugares, aún muy precaria. En Latinoamérica hay muchos países en los que
la vialidad es prácticamente anárquica y esto se refleja en la falta de regulación,
presencia de las autoridades y el alto número de accidentes mortales. Y honestamente
no es lo mismo ser un early-adopter de tecnologías como una nueva consola
de video juegos, que de una tecnología en la que aun, cuando esta funcione muy
bien, siempre podrá haber un inadaptado que no respete las reglas de tránsito y
ponga la seguridad de los demás en juego.
Pero como dice el dicho; -la
carga hace andar al burro-, y esta apertura ayudará a acelerar estas tecnologías
y su uso y perfeccionamiento en el mundo real.
Datos rápidos sobre el AV Act (2024):
- Marco
legal: Legaliza la operación de autos autónomos en el Reino Unido.
- Estándares
de seguridad: Especificados para garantizar su funcionamiento.
- Protección
de datos: Incluida para evitar hackeos (o robots rebeldes).
- Cobertura
de seguro: Adaptada para este tipo de vehículos.
- Fecha
de implementación: ¡2026!