Aun cuando Jaguar siempre mostró
un lujo discreto, una potencia sobria y un diseño ecléctico que la mantuvo
alejada del gótico alemán, de la estridencia americana o de la obsesión
británica por la ligereza, la marca siempre formó parte del panorama automotriz
internacional. Eso fue así hasta que, en medio de una campaña “woke” y un
desastre informático, Jaguar se diluyó silenciosamente, incluso dentro de la
misma red Jaguar‑Land Rover.
La tormenta no cesa para Jaguar Land Rover. Tras la polémica campaña publicitaria del Jaguar Zero-Zero, la marca enfrenta ahora una crisis de mayor calado: un ciberataque que ha interrumpido procesos clave y generado dudas sobre la continuidad operativa en el corto plazo.



