Plataforma y motor derivado de VW, comportamiento ágil, audaz, temerario.
Casi un alemán. Y digo casi porque hay algo que pone al nuevo Seat León Cupra R muy lejos de la casa alemana: ¡el sabor latino!

Y es que sabemos que es difícil para una marca relativamente nueva, hacerse de una identidad propia, sobretodo bajo al avasalladora sombra del gigante alemán que ha sido capaz, incluso, de arrancar el sabor italiano a Lamborghini convirtiéndolo en una potente maquinaria gótica, carente de toda pasión estética.

El éxito es más que evidente en esta nueva edición del León Cupra que revive la emblemática insignia R.

Pero la belleza del León, radica además en su diseño que demuestra carácter y personalidad. Frente único, sin caer en lo excéntrico con una sola parrilla eliminando el exceso de tres parrilla de modelos anteriores, líneas de carácter fluidas sobre el cofre, y si bien la altura total es elevada, lo que se agradece en el espacio interior, comparado con modelos de la competencia, las líneas laterales le conceden gracia y agilidad.


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